La cultura de la arquitectura en la comida y de dónde viene

La arquitectura en la comida o food design, es a donde esta disciplina se traslada desde la mente del diseñador, hasta los cambios abstractos que el lenguaje de este destacado y antiguo arte se reconforta con fervor. 

Evitar el desperdicio de comida, es uno de los principales objetivos de hacer relevante a la arquitectura en el mundo. Isabel Majou, es una de las principales ponentes del diseño industrial. Esta artista del rubro, basa sus investigaciones en observar los hábitos de la gente para mejorar los elementos cotidianos. Una de sus propuestas es la de una degustación de los sabores de un país durante los traslados en avión, con el fin de  acercarnos a la gastronomía del sitio que visitaremos en algunas horas, ya que la comida local da como resultado un primer contacto, como es la cultura, su clima, paisaje y aportaciones en un conocimiento que se une a los mensajes más íntimos que de reciben de un sitio, reduciendo así el choque cultural inevitable tras el aterrizaje.

Kristiane Kegelmann aborda la repostería por medio del arte de la escultura, el cual es totalmente construido dando pie a crear piezas que cambien en la medida en que son comidas poco a poco.

El objetivo de que estas obras artísticas en cambio constante se debe a la participación del público/comensal para ser completadas. Con este proceso se cubre un sentido total, ya que una pieza de arquitectura comestible necesita de alguien que se lo coma, por lo que podemos decir que estamos ante piezas interactivas.

El consumo tratados y empaquetados tal como las frutas que se venden dentro de una bolsa plástica y con una marca e imagen de la misma de por medio, afirman las tendencias que la fiebre bio del producto local y orgánico, como lo son los huertos en los balcones colocan a este tipo de productos en un estadio relajado, ya que cada vez más nos vemos más dominados por la tecnología y las máquinas, además de crearnos una necesidad, por oposición, de un ocio cada vez más sensitivo y pocas experiencias en cocinar y comer.

Es un hecho que esta corriente de la arquitectura, no salvará a las personas de morir por hambre en el mundo, pero sí nos acerca cada vez más a cumplir ese sueño.

Por: Azenet Folch

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