Evaluación socioeconómica

En el caso de la evaluación socioeconómica los estudios que se ejecutan son complejos, con la finalidad de ser certeros o lo más cercanos a los resultados finales del costo-beneficio.

Todo surge de una idea, la cual hay que elaborarla bien para luego presentarla ante quienes son expertos en esas evaluaciones socioeconómicas y ver qué tan factible es.

Cuando el ama de casa va al súper o al mercado, seguramente ya lleva en mente lo que va a comprar para la comida, cena y hasta el desayuno del día siguiente e incluso hasta algo extra, es decir, evaluó el número de productos y calculó el costo de los mismos. Algo similar sucede (sólo que a gran escala) con los economistas cuando realizan una evaluación socioeconómica de “x” proyecto.

El anterior ejemplo, obviamente, contrasta mucho, pero no dejan de ser prácticas económicas. El ama de casa, como suele suceder, tiene que “estirar” el dinero y en la evaluación socioeconómica hay algo o mucho de eso, porque el profesional del ramo económico o financiero lo que busca es optimizar gastos con resultados positivos en la inversión.

En el caso de la evaluación socioeconómica los estudios que se ejecutan son complejos, con la finalidad de ser certeros o lo más cercanos a los resultados finales del costo-beneficio. Y son las fórmulas de las matemáticas las que guiarán todo el estudio de factibilidad del proyecto. Por ello, bien se indica que la evaluación socioeconómica es un instrumento para la planeación, con lo cual se identificará, cuantificará y valorará los costos-beneficios del proyecto en cuestión.

Y ello independientemente de que sea un proyecto público o privado, pues de todos modos tendrá sus efectos en la sociedad; y no es porque sean efectos negativos, no, sino simplemente porque las repercusiones serán en la propia sociedad. Y es que para unos puede ser negativo el proyecto, pero para otros o una mayoría puede ser positivo. Un ejemplo claro sería, digamos, la construcción de un complejo comercial (supermercado, cines, cien comercios de todo tipo, restaurantes y bares, etc); quizá para el comercio pequeño será la ruina, mientras que el beneficio será para miles (tan sólo en la creación de empleos).

En ese contexto, la edificación de un complejo comercial no solamente fue la idea de alguien y ya…a construirlo. No. Efectivamente, todo surge de una idea, la cual hay que elaborarla bien para luego presentarla ante quienes son expertos en esas evaluaciones socioeconómicas y ver qué tan factible es.

Así, se deben de ejecutar, al menos, cinco análisis en cuanto a los costos en: a) efectividad b) consecuencias c) minimización d) utilidad, y e) beneficio. Y estos ejercicios no se hacen de un día para otro, sino llevan su tiempo a fin de que la evaluación sea lo más certera posible.

En este escenario, lo mismo sucede en el sector público, donde una vez realizadas las evaluaciones socioeconómicas se priorizan los proyectos socialmente rentables, como podrían ser apertura de nuevas carreteras o caminos rurales, la construcción de un hospital, alguna infraestructura hidrológica, etcétera, todo con sentido social y hasta colectivo.

Como verán, en uno y otro campo, el privado y el público, el método es el mismo, aunque la finalidad sea distinta.

El dato: Los pobres más pobres y los ricos– Los 651 multimillonarios de USA aumentaron su patrimonio un 30% en 2020, mientras que más de 4 mil millones de personas de naciones en desarrollo enfrentan la posibilidad real de ingresar a la absoluta pobreza, según Steve Schifferes, economista de la Universidad de Londres.

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