Cuando algo no funciona, se cambia; o el fin estará previsible y casi inevitablemente cerca. A veces el tomar la decisión de cambiar el rumbo del negocio o de la empresa resulta un tanto complicado pero muchas ocasiones, el saber en qué momento debemos de tomar esta decisión es vital para seguir o terminar en bancarrota.

Evolucionar o morir

Evolucionar y adaptarse a las nuevas circunstancias y al nuevo escenario será la clave de la supervivencia. La teoría de la evolución de Darwin bien se puede extrapolar al mundo empresarial, en el que miles de empresas han de cambiar su estrategia e incluso su modelo de negocio para poder sobrevivir o bien para poder aumentar su margen de negocios.

Un cambio de rumbo que puede ser una apuesta por la innovación, por generar más valor o simplemente una salida para evitar un mal mayor. Dar un paso más o llevar a cabo una vuelta de tuerca más, como se quiera decir, se trata de iniciar un nuevo camino con el que abrir nuevos horizontes empresariales y ver si tienen el éxito esperado.

Algunas son grandes compañías que buscan nuevos retos y nuevos mercados, otras son empresas que comenzaron con una idea de negocio. Pero que por las circunstancias legales han tenido que cambiar radicalmente, y otras son empresas que han tenido que resurgir de sus cenizas cual Ave Fénix.

Algunas empresas han hecho el cambio de rumbo, ejemplos como el de Kodak, que tuvo que reinventarse cuando la fotografía análoga llegó a su fin. El revirar de manera correcta ha hecho que siga en el mercado, de manera que no solo la tecnología terminó con su mercado, el cual la empresa fue pionera y supo evolucionar para mantenerse vigente.

El cambio es la solución

El cambiar de rumbo es una solución cuando las cosas no van bien y puede ser la única salida, el no casarse con una idea es la forma más sana de hacer que un negocio funcione.

Lo que está claro es que ya sea por supervivencia, por ampliar vías de negocio o bien por necesidad debido a problemas legales según las regiones, la agilidad y rapidez para identificar los problemas y sobre todo las soluciones será determinante en el éxito del cambio de rumbo.

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