El alcance de los hongos en la arquitectura

Podemos encontrar diferentes tipos de hongos en nuestra vida diaria. Desde moho en el medio ambiente hasta en el interior de nuestra casa o inclusive hongos comestibles. Los hongos pueden traer consigo enfermedades, pero también tienen propiedades medicinales o bien alimentarias.

Estudios de diferentes organizaciones como la Universidad de Utrech y la compañía Company New Heros en Holanda han demostrado que los hongos pueden ser un aliado sustentable para la construcción.

Los hongos producen enzimas que permiten la descomposición de la materia orgánica para convertirla en minerales. Como muchos hongos para que esto suceda, es necesario que se encuentren en un espacio oscuro y húmedo.

Como muchos vegetales y plantas los hongos suelen tener raíces que crecen en todas direcciones de forma rápida, las cuales son denominadas raíces filiformes, también conocidas como micelio.

El micelio, además de crecer rápidamente, se comporta como una especie de pegamento, permitiendo que el sustrato se cemente y se solidifique, transformándolo entonces en un bloque sólido. El micelio puede permitir la fabricación de materiales similares a la madera, lo cuál puede ser utilizado para la construcción.

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El objetivo, según varias fuentes, es mantener la arquitectura fúngica viva de tal forma que el arquitecto pueda renovarla con un poco de agua y provocar el crecimiento del hongo para poder modificar o reparar alguna parte de la estructura. De la misma manera, poder utilizar la red del hongo interna para ser utilizada en otras partes como la plomería, cableado u otros servicios en general.

Además de su probable apoyo a servicios, se ha probado que el micelio tiene un potencial como aislante térmico y acústico. Combinado entonces con otros materiales que permitan su crecimiento, este hongo puede entonces vivir, solidificarse y crecer.

El resultado que se encontró fue parecido al de un panel aislante estructural. Inclusive después de un tiempo, como un mes, el hongo se seca y permanece inactivo, no obstante, la estructura queda intacta y sólida.

Aun cuando hay muchas opciones, aún es necesario realizar un par de investigaciones y experimentos para que el material pudiese ser utilizado con eficiencia, competitividad y por supuesto cuente con el control de calidad necesario para pensar en su uso de forma masiva. Empero, el potencial es enorme en diversas áreas, pero más en el área de la arquitectura. Son abundantes y se obtienen resultados excepcionales.

El micelio se convierte poco a poco en una alternativa sustentable. El tránsito hacía una economía biodegradable y accesible es posible gracias a este tipo de materiales alternativos. Evidencia como el Growing Pavillion en Holanda es una prueba irrefutable que se pueden crear edificaciones con materiales tan “sencillos” como un hongo. Una construcción habitable, sustentable y sin emitir grandes cantidades de CO2.

Por: Teresa Maza

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